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domingo, 12 de febrero de 2012

Imre Schlosser, la primera página dorada de Hungría

Nacido el 11 de octubre de 1889 en Budapest, la capital húngara, Schlosser fue uno de los más destacados futbolistas de su país en la época amateur, habiendo sido considerado por los historiadores como el mejor jugador de su época en el primer lustro de la segunda década del siglo pasado. Además, aún mantiene el récord de anotaciones en la liga de su país.

Schlosser comenzó su carrera en el Ferencváros cuando apenas tenía 16 años, y fue tal su impacto a nivel regional, que a los pocos meses fue convocado para integrar la selección de Hungría. Concretamente, su debut para el representativo se produjo el  7 de octubre de 1706 en un partido ante Bohemia, que terminaría igualado 4 a 4.

La irrupción de este futbolista no se produjo aisladamente, ya que su hermana se había casado por aquel entonces con el guardameta del Ferencváros, y de esta manera se vio algo así como apadrinado por Fritz Alajos, que era uno de los futbolistas más ascendentes del plantel. En su juventud, de hecho, había sido recomendado por un ex futbolista del equipo, Makaly Mihaly.

martes, 3 de enero de 2012

Luois Otten, el defensor que inventó una vacuna

Otten, el segundo entre los sentados
Más conocido como Lou Otten, y nacido en la ciudad holandesa de Rijswijk, el 5 de noviembre de 1883, este hombre fue uno de los más destacados integrantes de la selección de Holanda que logró hacerse con la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas en 1908. En aquel entonces, la formación del sistema enfrentaba sólo a equipos europeos, y los representantes de los Países Bajos cayeron en las semifinales ante Alemania, por 4 a 0, derrotando a Suecia en el encuentro por el tercer puesto.

En ese equipo de Holanda, Otten se desempeñaba como defensor, y era uno de los principales futbolistas, habiendo sido luego de este evento el capitán del combinado por algunos años. Entre los demás jugadores, destacan por ejemplo Reinier Beeuwkes, Vic Gonsalves, Bok De Korver, y Miel Mundt, el capitán durante ese evento.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Bernard Vukas, el Maradona croata

Aunque Croacia declaró su independencia el 25 de junio de 1991, diversos deportistas habían representado sus tierras cuando pertenecía a Yugoslavia. Entre ellos el nombre de Bernard Vukas destaca a simple vista por haber sido escogido como el más grande entre los grandes atletas croatas de todos los tiempos.

Vukas, nacido el 1 de mayo de 1927 en Zagreb comenzó su carrera en el club local Concordia, conjunto al que ingresó con apenas 11 años, cuando uno de los empleados del mismo le vio jugando en las cercanías de su casa junto a sus amigos. Durante su temprana adolescencia, su progreso fue meteórico, mostrando una exquisita técnica en todo el frente de ataque, pero sobre todo al volcarse sobre el sector izquierdo del terreno.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, fue transferido aunque en un monto menor, al conjunto del Amater Zagreb, donde estuvo sólo una temporada, sirviéndole igualmente como trampolín para llegar a la elite del fútbol yugoslavo, con sendos pases al NK Zagreb y el Hajduk Split, en 1946 y 1947. Para entonces ya era conocido cariñosamente como “Bajdo”.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Alexandre Villaplane, el medio del terror

Nacido en Argelia, el 12 de septiembre de 1905, Alexandre Villaplane puede ser considerado seguramente como el futbolista con la trayectoria más cuestionable fuera de los terrenos de juego. Habiendo sabido ser un líder para su país de representación, Francia, supo ser uno de los más fuertes aliados nazis una vez retirado. Su historia, digna de mención.

Villaplane, mediocampista durante su carrera, había jugado profesionalmente en los equipos de Sete, Nimes Olympique, Racing Club, FC Antibes, y Niza, entre los años 1921 a 1934, siendo uno de los jugadores más destacados de Francia en estas décadas y, de hecho, el capitán del seleccionado galo que concurrió al primer Mundial de la historia, el de Uruguay 1930. Su personalidad avasallante era la clave de su dominio en el terreno, que había demostrado, aunque sin éxitos deportivos, en los Juegos Olímpicos de 1928.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Sailen Maná, orgullo indio

Sailendra Nath Maná, nacido el 1 de septiembre de 1924, es uno de los futbolistas indios más importantes de la historia. Su valor radicó especialmente en haber sido un gran referente para sus compañeros, y haber deslumbrado en un momento de su país en el que apenas podía considerarse seriamente la posibilidad de dedicarse a un deporte como medio de vida.

Luego de graduarse en el Colegio Surendranath, afiliado a la Universidad de Calcuta, Maná entendió que su gran pasión estaba dentro de los terrenos de juego, y por eso se enlistó en el modesto Kolkata, un club de divisiones menores, en el que jugó de sus 16 a 18 años con gran éxito, lo que le permitió ser traspasado al Mohun Bagan, una de las instituciones deportivas más importantes de su país, donde jugó por 18 temporadas, hasta su retiro en 1960.

Lo interesante del caso, es que durante una gran cantidad de temporadas, concretamente entre 1950 y 1955, ejerció como capitán no sólo de su equipo, sino también del seleccionado de la India, aunque allí lo era anteriormente ya. Sus grandes atributos eran la anticipación, su capacidad de mando y visión del juego desde el fondo de la cancha, y sus potentes tiros libres, además de una mentalidad de competencia europea, que lo alejaba de cualquier otro jugador destacado técnicamente de su tierra.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Evald Tipner, la piedra filosofal del fútbol en Estonia

Poco y nada se sabe del fútbol estonio antes de la Segunda Guerra Mundial, pero de lo que ha llegado hasta nuestros oídos, si hay un deportista que no podemos dejar de mencionar, ese es Evald Tipner. Portero, una verdadera estrella no sólo de los campos de juego sino de la sociedad de su época, supo ser uno de los símbolos del deporte naciente en una nación que a más de cien años de su nacimiento, aún lo recuerda.

Antes que nada Tipner no nació en una familia cualquiera aquel 13 de marzo de 1906. Aunque su padre tenía un oficio común, como el de carnicero, su madre había sido elegida reina de la belleza de Tallín en su juventud, y por ese motivo, eran bastante conocidos en el pueblo. Sin embargo, al fallecer su madre en 1915 a causa de unos pulmones débiles, su hermana debió hacerse cargo de su crianza, dejando de lado su carrera de bailarina reconocida a nivel internacional.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, los Tipner debieron trasladarse al barrio de Narva, donde su padre volvió a casarse, y en 1919, con 13 años, el ingresó a jugar en un club local, dado que el fútbol le apasionaba, y era una forma de distraerse de la dura situación familiar. A las dos temporadas, ya era uno de los juveniles más destacados de toda la región de Tallín.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Erik Nilsson, premio a la constancia

El sueco Erik Nilsson comenzó su carrera jugando para el conjunto del Limhamns IF, el más importante de la ciudad del mismo nombre, donde había nacido el 6 de agosto de 1916, destacando desde pequeño por su agilidad para recorrer el terreno de juego y fino toque con la pierna zurda, por lo que se le ubicó en la posición de lateral izquierdo, llegando a ser uno de los más grandes defensores de la historia de su país.

En 1934 fue contratado por el Malmö FF, uno de los clubes más importantes de la Liga local, en donde jugó hasta 1953 ininterrumpidamente. En ese lapso, disputó 326 encuentros, anotando apenas dos goles, pero contribuyendo de forma decisiva a la obtención de cinco campeonatos locales, y también cinco Copas de la Liga.

Representando a su nación, Nilsson vistió la camiseta sueca en 57 oportunidades, participando con éxito en una gran cantidad de torneos internacionales. El primero de ellos fue justamente el Mundial de 1938, en el que consiguió junto a sus compañeros un muy meritorio cuarto puesto en Francia.

martes, 11 de octubre de 2011

Andrés Mazzali, y una rubia debilidad

Andrés Mazzali fue uno de esos hombres que parecen elegidos por la vida para destacarse en todo aquello que se proponen. Un guardameta uruguayo que tuvo la posibilidad de cautivar tanto a los futboleros de su país, como a las críticas, sus propios compañeros y también a las mujeres, aunque no siempre se salió totalmente con la suya.

Lo real es que este futbolista, nacido el 22 de julio de 1902 en Montevideo, había demostrado tener una impresionantes dotes para ser delantero en su juventud en Nacional, pero no pudo llegar a disputar demasiados encuentros profesionales en esa posición, porque se hacía muy difícil conseguir el calzado de su número, por lo tanto atajaba con zapatillas comunes y corrientes, e incluso zapatos, merced de sus grandes cualidades técnicas.

Su debut en Primera División, como una premonición de su futura exitosa carrera, sería ante el acérrimo rival Peñarol, en cancha de los “carboneros”, y con una contundente victoria por 2 a 0 como visitantes, en el antiguo Parque de los Aliados.

martes, 30 de agosto de 2011

Héctor Castro, “el manco divino”

Héctor Castro será recordado eternamente como una de las mayores glorias tanto de la Selección de Uruguay, como del club Nacional de Fútbol de su país, pero su vida no le hubiese llevado a este sitio de privilegio si no hubiera mostrado una increíble capacidad de superación luego de haberse amputado una de sus manos, concretamente la derecha, cuando apenas tenía 13 años de edad y una vida por delante en el deporte.

Castro, que nació en noviembre de 1904 en la capital de su país, Montevideo, comenzó a trabajar desde muy pequeño junto a su padre de origen gallego, cuando un accidente laboral con una sierra eléctrica que manipulaba a pesar de su corta edad, le cortó una de sus manos, al punto de que la misma debió ser quitada de raíz, quedando sólo un muñón en su lugar. Sin embargo, esto no haría más que forjar aún más un carácter de fierro en este pequeño destinado al éxito.

Es que era un momento de expansión del fútbol en toda Sudamérica, y las cualidades del pequeño Héctor eran visible para cualquiera que entendiera un poco de este insipiente deporte, al punto de que no se le negó incorporarse a las juveniles del desaparecido Athletic Club Lito de Montevideo, a pesar de su incapacidad física, y de hecho, sus primeros entrenadores le ayudaron a convertir su extremidad en un “arma mortal”, que utilizaría luego para darle el Campeonato del Mundo a su país.