Marco Boogers había jugado anteriormente a la historia que nos llama, cerca de una década en la Eridivisie holandesa, con interesantes registro goleadores, y un estilo de juego muy similar al que hoy representa Dirk Kuyt. Sus pasos fueron, concretamente, por el DS ´79, FC Utrecht, RKC Waalwijk, Fortuna Sittard y Sparta Rotterdam, club desde el que fue transferido al West Ham, con 28 años, en un monto cercano a un millón de libras esterlinas, cuando también le pretendían el Everton, el Borussia Dortmund y el Napoli.

Incluso, fue destacado como el tercer mejor jugador de la Liga Holandesa ese año, pero su breve paso por la Premier estuvo muy marcado por el segundo encuentro que jugaría con la elástica de los "hammers", tras debutar contra el Leeds United. Boogers entró desde el banquillo, y cuando apenas llevaba algunos minutos de juego, realizó una terrorífica entrada sin sentido frente a Gary Neville, quien luego de ese encuentro permanecería lesionado por dos meses. “Pero él terminó aquel encuentros”, afirma aún hoy el delantero holandés en su defensa.
La prensa llegó a sugerir que Redknapp había contratado a Boogers especialmente para lesionar a un futbolista del Manchester United, e incluso la Federación Inglesa le suspendió por cuatro encuentros. Su regreso se produjo un mes después ante el Aston Villa, ingresó en el segundo tiempo y fue testigo privilegiado de la derrota de su equipo por 4 a 1. Su despedida -aunque él no lo sabía- fue entonces en diciembre ante el Blackburn, también con caída por 4 a 2.