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jueves, 23 de febrero de 2012

Lorenzo Buffon, el tío abuelo también tiene su historia

Hace algunos días, Gianluigi Buffon, el guardameta de la Juventus, fue elegido por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol como el mejor en su puesto, en lo que llevamos del siglo XXI, dejando atrás a otras ya leyendas como el propio Iker Casillas u Oliver Kahn, por mencionar algunos. Pocos lo saben, pero la tradición que asocia este apellido al evitar los goles viene de lejos, y la historia se encarna en Lorenzo Buffon.

Lorenzo, nacido el 19 de diciembre de 1929, es concretamente el primo segundo del abuelo de Gianluigi, aunque algunos medios informaron hace un tiempo, incorrectamente, que se trataba de su bisabuelo. Él mismo corrigió el error en una entrevista a la Gazzetta dello Sport hace un par de años. “Podría decirse que eramos parientes lejanos. Sin embargo, por nuestra relación eramos como hermanos”, recuerda al periódico deportivo más importante de Italia.

La carrera de Lorenzo comenzó cuando era apenas un niño y se enlistó en las filas del Portogruaro, en el que recorrió todas las divisiones hasta debutar en el campeonato de Serie D en la temporada 1948/49. Luego de un torneo entero en el que se convirtió en una de las figuras de su equipo, el todopoderoso Milan llamó a sus puertas, y él no pudo negarse. En menos de un año, y con 20 primaveras, se encargaba de cuidar las redes de uno de los gigantes del continente.

lunes, 16 de enero de 2012

Masashi Nakayama, vigencia y pantallas chicas

En sus últimos años en el Jubilo Iwata
Probablemente el nombre de Masashi Nakayama le suene a algún muy fanático del fútbol que recuerde todo de los Mundiales, o por qué no, a quien se atreva a tener conocimientos medianamente profundos sobre la J-League de Japón. La realidad es que nuestro protagonista de hoy no ha adquirido demasiada notoriedad fuera de estos círculos, aunque dentro de ellos, la vigencia le pinta de cuerpo entero.

De Nakayama debemos saber que nació en el barrio de Okabe, en Shizuoka, el 23 de septiembre de 1967, y aunque sacando la cuenta rápidamente podríamos creer que se trata de un ex futbolista consagrado, con alguna historia resonante a cuestas, lo cierto es que ha sido escogido para ilustrar estas páginas, porque a sus 44 años él ha decidido seguir escribiendo su propio cuento, aún como profesional, y eso lo distingue.

Masashi comenzó su carrera siendo apenas un adolescente, cuando se unió a las fuerzas del Fujieda-Higashi H.S. Con apenas 16 años,  ya que el equipo tenía su sede cerca del centro escolar donde estudiaba por las mañanas. No obstante, dos temporadas más tardes ya se había hecho un nombre en su región, y por eso fue contratado, aunque en una cifra irrisoria y por cuestiones de aprendizaje, por el conjunto de la Universidad de Tsukuba, famosa en Japón por haber sido cuna de otros importantes deportistas, políticos y académicos.

viernes, 13 de enero de 2012

Los hermanos Sentimenti, tradición futbolística desde Bomporto

Vitto, Lucidio y Primo Sentimenti
Si antes hablamos de la historia de los siete hermanos Brown, cinco de los cuales coincidieron en el nacimiento del fútbol argentino como parte del plantel de Alumni, y que, por si fuera poco, además contaban con un primo futbolista, lo que elevaba a ocho la cantidad de componentes del clan que se dedicaron a este deporte; no podemos dejar de lado el relato acerca de los Sentimenti, la pintoresca familia de futbolistas de la zona de Bomporto, Italia.

Lo primero que debemos saber, desde luego, es cómo se daba la conformación de esta familia de futbolistas, con sus dos ramas. Por un lado venían cinco hermanos, en el siguiente orden: Ennio, Arnaldo, Vittorio, Lucidio y Primo; y como si fuera un capricho del destino, también eran futbolistas profesionales, ni más ni menos que su primo Lino, el hijo de éste, Roberto, y su nieto, Andrea.

Comenzando por el más destacado de todo el clan, vamos a hacer referencia a Lucidio Sentimenti, el cuarto de los hermanos, nacido el 1 de julio de 1920, y que durante su carrera representó los colores de Módena, Juventus, Lazio, Vicenza, Cenisia y Torino, destacando sobre todo sus pasos por Turín y Roma. Como curiosidad, al comienzo de su carrera, y aunque era arquero, también disputó algunos encuentros como atacante, anotando 7 conquistas, 5 para la “vecchia signora”.

Lucidio fue uno de los mejores porteros de las décadas del ´40 y el ´50 en el Calcio, al punto de que llegó a jugar en varias ocasiones para la selección de Italia, siendo su momento más dulce la convocatoria al Mundial de 1950, en el que fue titular en la derrota ante Suecia por 3 a 2, que a la postre significaría la eliminación de los italianos de la cita en Brasil. Luego fue ayudante de los juveniles del Cesinia Torino y la Juventus.

viernes, 6 de enero de 2012

Peter Rufai, el portero que abdicó la corona de los Idimu

Este personaje, nacido el 24 de agosto de 1963 en la ciudad de Lagos, Nigeria, es recordado hasta el día de hoy, en el mundo del fútbol de élite, apenas por un puñado de fanáticos que bien tienen en la mente su baile durante la victoria de su país a España en Francia ´98, o no pueden olvidar aún sus pasos, con poca fortuna por cierto, por el Hércules y el Deportivo La Coruña. Lo cierto es que, más allá de sus andanzas profesionales, Rufai era un hombre especial, un príncipe, aunque no convencional.

Concretamente, Peter nació en el seno de una familia adinerada, siendo uno de los hijos del Rey Rufai de Idimu, una región que contempla la ciudad de Lagos dentro de su territorio, y aunque el título actualmente es sólo nobiliario, se mantiene el profundo respecto por quienes son considerados los jefes de las tribus. Aunque no era el primogénito de sus ocho hermanos, fue designado por su padre para ser su sucesor cuando él muriera.

Pero nuestro amigo tenía otros planes en mente. Amante de los deportes más que de los lujosos que le ofrecía la mansión, una especie de palacio en la que vivía con su familia, desde muy chico tuvo claro que quería alejarse de la suntuosidad en la que había crecido. Fue así que cuando terminó los estudios básicos en su país, se trasladó hacia Bélgica para continuar con la universidad.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Juan Eduardo Hohberg, el goleador que volvió de la muerte

Nacido en el pueblo argentino de Alejo Ledesma, en la provincia de Córdoba, el 19 de junio de 1926, este hombre de apellido y fuerza en el campo de juego, heredados ambos por parte de su padre, un trabajador del campo alemán, fue un destacado delantero que supo brillar en el fútbol sudamericano, y que, representando a su tierra por elección, Uruguay, protagonizó una de las imágenes más escalofriantes que se recuerdan de las Copas del Mundo.

Como la mayoría de los jóvenes que por ese entonces querían dedicarse, aunque no sea profesionalmente al fútbol, Hohberg encontró su lugar en el mundo en las divisiones juveniles del club Central Córdoba de Rosario, donde curiosamente comenzó desempeñándose como portero, y para colmo, siendo suplente en varios de los campeonatos de menores que se llevaban a cabo en las afueras de la ciudad.

Justamente en uno de estos partidos, faltó uno de sus compañeros y no le quedó más remedio que jugar como centrodelantero, teniendo la suerte de convertir dos goles y siendo la figura del enfrentamiento. Fue así que desde la sexta división hasta la segunda, reserva, continuó en este rol de atacante, logrando hacerse un nombre a nivel local, y teniendo la oportunidad de pasar a uno de los grandes del interior argentino, Rosario Central, en 1947.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Bernard Vukas, el Maradona croata

Aunque Croacia declaró su independencia el 25 de junio de 1991, diversos deportistas habían representado sus tierras cuando pertenecía a Yugoslavia. Entre ellos el nombre de Bernard Vukas destaca a simple vista por haber sido escogido como el más grande entre los grandes atletas croatas de todos los tiempos.

Vukas, nacido el 1 de mayo de 1927 en Zagreb comenzó su carrera en el club local Concordia, conjunto al que ingresó con apenas 11 años, cuando uno de los empleados del mismo le vio jugando en las cercanías de su casa junto a sus amigos. Durante su temprana adolescencia, su progreso fue meteórico, mostrando una exquisita técnica en todo el frente de ataque, pero sobre todo al volcarse sobre el sector izquierdo del terreno.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, fue transferido aunque en un monto menor, al conjunto del Amater Zagreb, donde estuvo sólo una temporada, sirviéndole igualmente como trampolín para llegar a la elite del fútbol yugoslavo, con sendos pases al NK Zagreb y el Hajduk Split, en 1946 y 1947. Para entonces ya era conocido cariñosamente como “Bajdo”.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Willie Johnston, un tipo especial

El nombre de Willie Johnson saltó a la fama durante el Mundial de 1978, cuando luego del enfrentamiento entre las selecciones de Escocia y Perú, aquel fino mediocampista fue mandado a su casa de nuevo por haberle dado positivo el control antidoping, en este caso por consumo de una sustancia denominada “Reactivan”, pero más allá de eso, las vicisitudes que marcaron su carrera fueron las propias de un tipo distinto, que deslumbró a quienes más cercanos a su locuras fueron.

Comenzando por el principio, debemos decir que Willie comenzó su carrera en el Rangers de su país, jugando casi siempre como extremo izquierdo, y en este club desarrolló buena parte de la misma, aunque algo alejado del sello distintivo de paranoicas acciones que lo caracterizarían cuando ya era un futbolista consolidado.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Alexandre Villaplane, el medio del terror

Nacido en Argelia, el 12 de septiembre de 1905, Alexandre Villaplane puede ser considerado seguramente como el futbolista con la trayectoria más cuestionable fuera de los terrenos de juego. Habiendo sabido ser un líder para su país de representación, Francia, supo ser uno de los más fuertes aliados nazis una vez retirado. Su historia, digna de mención.

Villaplane, mediocampista durante su carrera, había jugado profesionalmente en los equipos de Sete, Nimes Olympique, Racing Club, FC Antibes, y Niza, entre los años 1921 a 1934, siendo uno de los jugadores más destacados de Francia en estas décadas y, de hecho, el capitán del seleccionado galo que concurrió al primer Mundial de la historia, el de Uruguay 1930. Su personalidad avasallante era la clave de su dominio en el terreno, que había demostrado, aunque sin éxitos deportivos, en los Juegos Olímpicos de 1928.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Luigi Bertolini, la bandana del “settepolmoni”

Aunque ahora estamos acostumbrados a jugar al fútbol con pelotas de última tecnología, e incluso se ha hecho común que varios arqueros profesionales que se quejen de la liviandad de las mismas en las previas de los últimos Mundiales, hace muchas décadas, cuando este deporte comenzaba a afirmarse como el más popular del mundo, la situación era bien distinta.

De hecho, por aquellas épocas, en que las pelotas de trapo eran las protagonistas tanto de los picados como de las definiciones de las más importantes competencias nacionales e internacionales, mucho futbolistas sufrían las consecuencias de impactar los balones, sobre todo cuando estaban mojados, ya que esos materiales absorbían el agua, volviéndolos un elemento de real peligro. Y sin embargo, se recuerdan aún muchos especialistas en el arte de cabecear, pero seguramente ninguno tenía la costumbre de cubrir su frente con una bandana, como hacía el italiano Luigi Bertolini.

martes, 1 de noviembre de 2011

Leopold Kielholz, lentes y goles de moda

Sus lentes, rasgo distintivo
Hace algunos días publiqué el post acerca de la vida de Achmad Nawir, aquel indonesio que se presentó en el Mundial de Francia en 1938 usando lentes comunes y corrientes, alejado de las innovaciones tecnológicas que propiciaron la misma práctica en el holandés Edgar Davids, aseguraba que se trató del primer futbolista en posibilitar algo así en una Copa del Mundo, y probablemente el único.

Por fortuna, considerando que sino este artículo no existiría, comprobé que estaba equivocado, ya que en el Mundial de Italia 1934, nos encontramos con un suizo, concretamente Leopold Kielholz, quien convirtió tres goles en la competencia, dos de ellos ante Holanda en la primera ronda y uno más en la derrota y eliminación ante Chescoslovaquia en la segunda; por lo que además fue el único en anotar goles en la mayor cita de este deporte, utilizando este accesorio.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Erik Nilsson, premio a la constancia

El sueco Erik Nilsson comenzó su carrera jugando para el conjunto del Limhamns IF, el más importante de la ciudad del mismo nombre, donde había nacido el 6 de agosto de 1916, destacando desde pequeño por su agilidad para recorrer el terreno de juego y fino toque con la pierna zurda, por lo que se le ubicó en la posición de lateral izquierdo, llegando a ser uno de los más grandes defensores de la historia de su país.

En 1934 fue contratado por el Malmö FF, uno de los clubes más importantes de la Liga local, en donde jugó hasta 1953 ininterrumpidamente. En ese lapso, disputó 326 encuentros, anotando apenas dos goles, pero contribuyendo de forma decisiva a la obtención de cinco campeonatos locales, y también cinco Copas de la Liga.

Representando a su nación, Nilsson vistió la camiseta sueca en 57 oportunidades, participando con éxito en una gran cantidad de torneos internacionales. El primero de ellos fue justamente el Mundial de 1938, en el que consiguió junto a sus compañeros un muy meritorio cuarto puesto en Francia.

lunes, 24 de octubre de 2011

N´daye Mulamba, nadie es profeta en su tierra

Probablemente una de las selecciones más insólitas que participaron en los Mundiales fue aquella de Zaire en 1974, traída a colación muchas veces por el curioso hecho de que algunos de sus integrantes ni siquiera conocían completamente las reglas del fútbol. Entre ellos, no obstante, hubo uno que llegó a destacarse, antes de ser abandonado por la comunidad del deporte a la que tanto le había dado.

Pierre N´daye Mulamba, tal su nombre completo, nació el 4 de noviembre de 1948 en la ciudad de Luluabourg, hoy conocida como Kananga, y que por aquel entonces formaba parte de Zaire, siendo un interesante mediocampista ofensivo que fue conocido bajo los sobrenombres de “volvo” y “el asesino”, éste último por su capacidad para llegar al gol. Incluso, debutó en la Primera División de su país con apenas 15 años, en el Renaissance du Kasaï.

sábado, 22 de octubre de 2011

Frank Borghi, el beisbolista que derrotó a los inventores del fútbol

Cuando la selección norteamericana derrotó a su par de Inglaterra en el Mundial de Brasil 1950, el 29 de junio de ese año, veintitantos futbolistas entraron en la historia grande de su país. Uno de ellos era el arquero Frank Borghi, que al comienzo de su carrera se había convertido en beisbolista profesional. No obstante, su leyenda dice mucho más que eso.

Borghi, nacido el 9 de abril de 1925 en una familia de ascendencia italiana, había sentido desde muy chico fascinación por los deportes de conjunto. Por esta razón, sus primeros pasos los dio en distintos equipos de béisbol de St. Louis, utilizando el fútbol, que en aquel entonces era un deporte de invierno, para mantenerse en forma fuera de temporada.

Lo curioso del caso es que estaba convencido de la inutilidad de sus pies para la alta competencia, por lo que en ningún caso los utilizaba en el fútbol, reemplazándolos por los brazos en pelota en movimiento, y pidiendo la ayuda de algún compañero al sacar desde su arco.

Frank, que se definía como un gran patriota, acudió al reclutamiento voluntario que el gobierno norteamericano realizó tras el ataque a Pearl Harbour en 1942, el mismo que significó la entrada en la Segunda Guerra Mundial de su país. Posteriormente, fue trasladado a Europa para combatir en el frente de batalla.

jueves, 20 de octubre de 2011

Matheus Oliveira, el festejo hecho futbolista

Cuando Bebeto marcó aquel recordado gol ante Holanda, en los cuartos de final del Mundial de 1994, su hijo Matheus Oliveira tenía apenas dos días de edad. Como su padre no le había visto nacer, decidió homenajearlo de algún modo con aquella celebración que recorrería el mundo, en la cual balanceaba sus brazos, como si su pequeño estuviera allí, hamacándolo.

Lo siguiente en Estados Unidos es historia conocida, Bebeto saldría campeón del mundo junto con el “scratch” tal vez menos vistoso de la historia, y luego se convertiría en ídolo absoluto en el Deportivo La Coruña. Pero la historia de su hijo recién comenzaba a escribirse de forma paralela en aquel julio del ´94.

martes, 18 de octubre de 2011

Achmad Nawir, los cristales de la historia mundialista indonesia

Junto al capitán húngaro
Cuando Edgar Davids apareció en el la temporada 1999/2000 utilizando sus clásicas gafas deportivas, algo que no había hecho antes en los Mundiales de Estados Unidos ni Francia, se informó desde varios sitios que era la primera vez en la historia que se veía algo así, en una competencia de tal nivel. Sin embargo, esa innovación que tuvo un fuerte impulso tecnológico detrás con firmas como Nike, había sido presentada por primera vez, alejada de todos los flashes, en la Copa del Mundo de 1938 en Francia, por nuestro protagonista: Achmad Nawir.

Lo curioso del caso no es sólo esta cualidad del indonesio, sino que además se trata del hombre que fuera capitán del combinado de su país, cuando participó en el tercer Mundial de la historia, representando en ese momento a las denominadas “Indias Orientales Holandesas” -clasificadas porque Japón estaba en guerra con China-, que en su única participación en el evento, cayó derrotado por 6 a 0 ante el gran equipo que tenía Hungría.

La realidad es que, aunque Nawir, que jugaba como mediocampista en el Soerabaja HBS, y sus compañeros sólo disputaron dos encuentros de primer nivel, ya que también lo hicieron frente a Holanda en un amistoso antes de regresar de Paris, perdiendo por 9 a 2, él quedó en la historia por los clásicos lentes de miopía que llevaba en el terreno de juego. Los mismos con los que el resto del tiempo atendía a sus pacientes, porque era médico recibido.

jueves, 6 de octubre de 2011

El gol de Javier Zanetti que salvó una vida

El 30 de junio de 1998 se enfrentaron en el Mundial de Francia Argentina e Inglaterra, para dirimir la clasificación de uno de ellos a los cuartos de final de la competencia. Más allá de este dato meramente estadístico, este encuentro tuvo la particularidad de haber salvado la vida de un ser humano que, por más increíble que parezca, se hallaba a miles de kilómetros de allí.

Lo cierto es que, al mismo tiempo el fiscal polaco Narek Kopaczen, un habitante de la ciudad de Szdlowiec, se disponía a ver un poco de fútbol antes de llevar a pasear a su perro como todas las noches. Incluso, luego de ello, tenía la costumbre de ir a guardar su auto Toyota Corolla de color verde, a una estación de policía cercana.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Mauricio Rodríguez, y un gol que valió una guerra

El gol a Honduras
Mauricio Alonso Rodríguez Lindo, “pipo” para sus compañeros, fue un futbolista salvadoreño nacido en septiembre de 1945, que alcanzó fama especialmente durante las décadas del 60´y 70´, cuyo nombre recorrió el mundo sólo una vez, el 27 de junio de 1969, cuando un gol convertido para su seleccionado en un encuentro ante Honduras, produjo una masacre militar que duró apenas 100 horas, pero que se llevó la vida de unas 5.000 personas en ese lapso.

No obstante, los tiempos y lugares nunca son casuales, como no lo fue tampoco que Rodríguez estuviese allí para desencadenar estos trágicos acontecimientos que, de haberse producido en la actualidad, hubieran tenido un impacto mucho mayor incluso al que tuvieron entonces.

Comenzando desde un principio, debemos decir que Mauricio Rodríguez inició su carrera como extremo derecho en el “Colegio Externado San José”, una institución educativa católica de la “Sociedad de Jesús”, en San Salvador, donde se dedicaba al fútbol para entretenerse en los momentos libres, aunque muchos de sus vecinos comenzaron a ver sus condiciones siendo apenas un niño.

martes, 30 de agosto de 2011

Héctor Castro, “el manco divino”

Héctor Castro será recordado eternamente como una de las mayores glorias tanto de la Selección de Uruguay, como del club Nacional de Fútbol de su país, pero su vida no le hubiese llevado a este sitio de privilegio si no hubiera mostrado una increíble capacidad de superación luego de haberse amputado una de sus manos, concretamente la derecha, cuando apenas tenía 13 años de edad y una vida por delante en el deporte.

Castro, que nació en noviembre de 1904 en la capital de su país, Montevideo, comenzó a trabajar desde muy pequeño junto a su padre de origen gallego, cuando un accidente laboral con una sierra eléctrica que manipulaba a pesar de su corta edad, le cortó una de sus manos, al punto de que la misma debió ser quitada de raíz, quedando sólo un muñón en su lugar. Sin embargo, esto no haría más que forjar aún más un carácter de fierro en este pequeño destinado al éxito.

Es que era un momento de expansión del fútbol en toda Sudamérica, y las cualidades del pequeño Héctor eran visible para cualquiera que entendiera un poco de este insipiente deporte, al punto de que no se le negó incorporarse a las juveniles del desaparecido Athletic Club Lito de Montevideo, a pesar de su incapacidad física, y de hecho, sus primeros entrenadores le ayudaron a convertir su extremidad en un “arma mortal”, que utilizaría luego para darle el Campeonato del Mundo a su país.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Luciano Re Cecconi, el trágico destino del “ángel rubio”

Nacido el 1 de diciembre de 1948 en el barrio de Nerviano, Milán; Luciano Re Cecconi supo convertirse, durante la década de los ´70, en uno de los niños mimados de un Lazio que arrebató el Calcio a los grandes del norte hasta que una muerte absurda, propia de su simpática carácter, le terminaría cortando una carrera que tenía aún mucho más por ofrecer. Una muestra más de que cuando el destino está marcado, y la tragedia se cierne sobre él, poco importa la calidad humana en cuestión.

Hijo de un albañil que mantenía como podía a su familia, Luciano comenzó desde muy chico a trabajar como carrero junto a su primo para ganar algo de dinero, y de esa manera poder comprarse los botines que necesitaba para jugar al fútbol en los campos de las afueras de Milán, donde se crió. Allí comenzaría a transformarse en aquel mediocampista todoterreno que tanto apreciaban sus compañeros por su despliegue. “Cuatro pulmones” le decían.

sábado, 13 de agosto de 2011

Eliseo Mouriño, de Banfield a la eternidad

Eliseo Mouriño nació el 3 de junio de 1927 en Mataderos, Buenos Aires, Argentina. Hijo de Antonio Mouriño y su esposa Concepción, de orígenes españoles, el chico se ganó el apodo de “el gallego”. Quedó huérfano de padre cuando apenas tenía cuatro años, aunque para ese momento, ya se encontraba entre sus pertenencias un vieja pelota de trapo, su compañía inseparable.

Con la pérdida de Antonio, Concepción se trasladó junto con sus hijos al barrio de San Cristóbal, donde el pequeño Eliseo comenzó a jugar al fútbol, primero en los descampados de la zona, y más tarde formando parte del equipo local “Superclub”. Fue allí, de hecho, donde impresionó a sus primeros entrenadores por su facilidad para entender el juego, y predisposición a dar órdenes a sus compañeros de equipo.

Fue así que, tan pronto cumplió 14 años, fue llamado por el directivo de Superclub Emilio Ferrari, quien además trabaja en el Club Atlético Banfield como gerente del fútbol, organizó un partido entre la quinta división del “taladro” y los jóvenes amateur. Sorprendentemente, el equipo de Mouriño se impuso por 4 a 2, y tanto él como su compañero Jorge Ruiz, fueron fichados por Banfield.

Por aquel entonces, se dedicaba a transcribir piezas de música para piano, aunque ante el evidente futuro en el fútbol, declararía: “Tuve que dejar. Mi profesión es la de jugar al fútbol y tengo la obligación de dedicarme exclusivamente a ella. Si tuviese otra ocupación no podría darle al fútbol mis cinco sentidos y más de una vez en un partido mi cabeza estaría en otra parte y sólo mi cuerpo correría por la cancha”.