miércoles, 14 de diciembre de 2011

Eurico Lara, morir por el Gremio

La historia de Eurico Lara, nacido el 24 de febrero de 1897, es una de las más espectaculares de las que se han sucedido en Brasil, y esto dice mucho si consideramos a este país efectivamente como uno de los que más tradición posee en torno al deporte rey. Su vida, emparentada en iguales proporciones al Gremio como al ejército de su nación, fomentan una leyenda, que hoy sigue viva en el himno del club.

Nacido en la ciudad de Uruguaiana, este hombre conoció el fútbol y se hizo fanático del mismo cuando comenzó a disputar encuentros defendiendo al equipo del ejército local, su primera pasión. Por aquel entonces, las crónicas en Porto Alegre, la ciudad brasileña importante más cercana, hablaban de un portentoso arquero, el cual salvaba constantemente a su conjunto de las derrotas gracias a sus grandes intervenciones.

Los dirigentes del Gremio no tardaron demasiado en oír los comentarios de quienes habían visto “in situ” a Lara, y por eso enviaron un ojeador hacia Uruguaiana para que captara sus propias impresiones, y les diera su aprobación para realizar la contratación. Sin embargo, luego de sorprender a esta persona con sus actuaciones, Eurico también le sorprendería al manifestarle que no tenía ningún interés en trasladarse de su ciudad para ir a jugar al Gremio.

Sin embargo, ni lentos ni perezosos, los altos mandos del Gremio arreglaron con sus pares del ejército brasileño para que Lara sea traspasado a defender sus tropas a Porto Alegre, y entonces convencerlo de que se sume al club. Aunque la historia cuenta que en un primer momento aceptó ingresar al equipo, aparentemente sostuvo que el no era arquero, sino que lo hacía porque en el ejército nadie más quería atajar. Finalmente, fue persuadido para convertirse, y allí su vida cambiaría significativamente.

Al mismo tiempo que ascendía niveles dentro del ejército, Lara se convirtió en una pieza indiscutible del equipo de Gremio, llegando a obtener, a la larga, los Campeonatos de la Ciudad de Porto Alegre de los años 1920, 1921, 1922, 1923, 1925, 1926, 1930, 1931, 1932, 1933 y 1935; y los Torneos “Gauchos” de 1921, 1922, 1926 y 1931.

Durante ese tiempo, su reputación como guardameta en el centro de Brasil fue creciendo a pasos agigantados, y especialmente con ello contribuyó su actuación en un encuentro de 1922, por el “Torneo Preparatorio”, entre un representativo gaucho y uno paulista, en el que los primeros vencieron por 4 a 2, siendo muy inferiores en los papeles previos. El público le consagró la figura del partido, al ingresar miles de personas al terreno de juego con el único afán de felicitarlo.

Lo increíble del caso, es que aunque se suponía que estos dos combinados formarían la base de las selección brasileña que disputaría los siguientes torneos continentales, Lara nunca fue llamado para representar a su país en un campo de fútbol, cuando incluso Arthur Friedenrich, para algunos el mayor artillero de la historia del fútbol brasileño, afirmó en ese momento que se trataba del mejor en su puesto.

En 1930, acompañó a las fuerzas revolucionarias de su país que escribieron una de las páginas más importantes en la historia de Brasil, al ayudar mediante un golpe de estado a la asunción de Getúlio Vargas como presidente, cargo que detentó en ese momento por 15 años.

En septiembre de 1935, cuando ya era toda una gloria deportiva de su país, e incluso Teniente del ejército, se le diagnosticó Tuberculosis, y los médicos le dijeron que, a sus 38 años, lo más prudente era que abandonara la práctica deportiva, ya que sus pulmones estaban muy débiles. El único problema a la vista, era el clásico “Gre-nal” que debía disputar ante el Inter de Porto Alegre una semana más tarde, y que no se perdería por nada del mundo.

La cita no era importante sólo por tratarse del clásico predominante en la región, sino que en 1935 contaba con el agregado de que se cumplían 100 años de la “Revolución Farroupilha”, sumamente trascendente para el sur de Brasil. Además, Gremio venía segundo, sólo un punto por detrás del Inter, y para salir campeón debía derrotarlo, ya que un empate lo desfavorecía.

Los fanáticos del equipo, incluso algunos de los cuales le pedían a Lara que no jugase para preservar su estado de salud, presenciaron aquel día una de las mayores exhibiciones de un futbolista con la casaca del Gremio. Eurico fue la gran figura de la primera etapa, pero nunca salió a disputar la segunda.

En el entretiempo se descompensó y debió ser asistido en el estadio, desde donde el servicio de urgencias lo trasladó hacia el Hospital “Beneficência Portuguesa”, y aunque lograron estabilizarlo, nunca más saldría de allí. El 6 de noviembre, y luego de dos meses de luchar contra la enfermedad, fallecía uno de los más grandes futbolistas que había tenido Brasil hasta el momento.

Su entierro fue presenciado por miles de fanáticos, no sólo del Gremio sino también del Inter, que se rindieron ante la entrega de un hombre que sacrificó incluso lo último que le quedaba de vida por ayudar a su equipo en la cancha.

Sin embargo, la actitud de Lara no sería en vano, ya que además de ganar el Gremio el partido por 2 a 0, cuando el artista brasileño Lupicínio Rodrigues se encargó de escribir la letra del himno del Gremio, en 1953, al cumplirse medio siglo de su fundación, incluyó el nombre de nuestro protagonista en la estrofa que reza “Lara, o Craque Imortal, / Soube o seu nome elevar. / Hoje, com o mesmo ideal, / Nós saberemos te honrar”. Es el único futbolista nombrado en el himno de un club de Primera en Brasil.

Lo interesante del caso además es que, como muy pocas personas vivas han visto jugar a Lara, la cantidad de leyendas que circulan en torno a su nombre son infinitas, aunque algunas de ellas poseen un sustento histórico que las avalan, y su nombre ha quedado guardado en la historia de Porto Alegre, ciudad que ha denominado así una de sus calles.

Por ejemplo, Salim Nigri, uno de los “torcedores” más característicos del Gremio, y quien vio actuar a Eurico, contó algunas de las historias y fragmentos de la vida de Lara, como el primer encuentro con su entrenador en Gremio, cuando aclaró que no era arquero realmente.

Otra de las versiones que figuran es que disputando un encuentro por el Campeonato Brasileño, Lara llegó a lastimarse los dos brazos en un choque ante un rival, pero que siguió jugando por su intención de no dejar a su equipo con un hombre menos.

Finalmente, otra de las leyendas contaba que Lara había muerto en plena disputa de aquel “Grenal Farroupilha”, luego de detener un penal a uno de sus hermanos, que jugaba con la camiseta del Inter de Porto Alegre. La tradición fue luego descartada ya que están los registros de su deceso dos meses después en el Hospital local, y no existen datos de algún hermano suyo jugando en el rival de toda la vida.

Agradecimientos - @MoncayoJonathan

Fuentes - [Wikipedia - Clic RBS - Gremio.Net - Reliquias do Futebol]




5 comentarios:

  1. Me alegro que haya gustado la historia, y si Nahuel, tiene calle y lo nombran en el himno, sólo le falta el monumento

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  2. Muy buena la historia y el blog. Saludos.

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  3. Muchas gracias amigo, si tienes alguna historia curiosa relacionada con la "U", estaría encantado de que la compartieras con nosotros, saludos!

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