Delantero argentino, que se destacó tanto en su país de origen como en Italia, fue uno de los grandes futbolistas de la década del 60´, formando parte de algunos de los más recordados equipos que dominaron la escena mundial por esa época.
“Cuando me fui de acá, era un delantero bastante goleador, buen definidor y mi puesto era el de número nueve pero cuando viene Saúl Ongaro a Racing, que era la época en que jugaba Angelillo y jugaba muy bien, me pasa a mi de 8 y lo pone a Angelillo de 9. Después cuando voy a Europa siento el cambio, entonces me hago hombre de toda la cancha” se define futbolísticamente.
Nacido en las juveniles de Arsenal de Lavallol, a donde llegó con apenas 16 años en 1949, rápidamente se vio trasferido a Quilmes, y luego de pocos meses en el “cervecero”, llegaría al club que le abriría las puertas de la fama: Racing Club. De hecho, en la “academia” se hizo rápidamente ídolo de los hinchas, y aunque en 1956 mucho se especuló con su posible traspaso a la Juventus de Turín, una mala racha le dejó en Argentina por otro año.
miércoles, 27 de julio de 2011
Julio César Romero, "Romerito"
Nacido en la ciudad de Luque, Paraguay, en 1960, Julio César Romero fue uno de los más grandes futbolistas de la historia de su país. Conocido como “romerito”, se trató de un sensacional mediocampista creativo, famoso por su rapidez y precisión en sus pases, que se hizo famoso tanto por sus actuaciones dentro del terreno de juego, como fuera de él.
Amante del fútbol desde pequeño, y aunque no poseía una constitución física poderosa, logró entonces perfeccionar una de sus mayores cualidades: la garra. Su padre, funcionario público y entrenador amateur, rápidamente le reclutó para el club del barrio.
Su aparición en el Sportivo Luqueño le hizo famoso a nivel nacional, y con sólo 17 años ya era un titular indiscutible en el primer equipo. Fue por ello tal vez que el mismo Cosmos de Nueva York lo contrato en 1979, coincidiendo allí con grandes futbolistas como Beckenbauer, Neeskens, Rijsbergen, Chinaglia, Carlos Alberto Torres, Eskandararian y Roberto Cabañas.
Amante del fútbol desde pequeño, y aunque no poseía una constitución física poderosa, logró entonces perfeccionar una de sus mayores cualidades: la garra. Su padre, funcionario público y entrenador amateur, rápidamente le reclutó para el club del barrio.
Su aparición en el Sportivo Luqueño le hizo famoso a nivel nacional, y con sólo 17 años ya era un titular indiscutible en el primer equipo. Fue por ello tal vez que el mismo Cosmos de Nueva York lo contrato en 1979, coincidiendo allí con grandes futbolistas como Beckenbauer, Neeskens, Rijsbergen, Chinaglia, Carlos Alberto Torres, Eskandararian y Roberto Cabañas.
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lunes, 25 de julio de 2011
Marcos Coll, el olímpico
Nacido en la ciudad colombiana de Barranquilla, en 1935, este futbolista logró el reconocimiento internacional en la Copa del Mundo de Chile en 1962, cuando logró batir -por primera y única vez en esta competencia– al arquero rival tras le ejecución de un tiro de esquina. Por su puesto, la hazaña tomó mayor notoriedad debido a que su oponente era ni más ni menos que Lev Yashin, el considerado por la FIFA mejor portero del siglo XX.
Es que habiendo nacido en el seno de una humilde familia, luego de cuatro hermanas mayores, y de los innumerables rezos de su padre a San Roque para que por fin llegara el ansiado varón. “Marquitos”, como aún le conocen en el barrio donde nació y vive, no podía negarse al ruedo del balón. Y no era casualidad, su padre Elías Coll Tara era árbitro, y había tenido el honor de dirigir el primer encuentro profesional de fútbol en su país, en 1948.
Es que habiendo nacido en el seno de una humilde familia, luego de cuatro hermanas mayores, y de los innumerables rezos de su padre a San Roque para que por fin llegara el ansiado varón. “Marquitos”, como aún le conocen en el barrio donde nació y vive, no podía negarse al ruedo del balón. Y no era casualidad, su padre Elías Coll Tara era árbitro, y había tenido el honor de dirigir el primer encuentro profesional de fútbol en su país, en 1948.
domingo, 24 de julio de 2011
Roberto Boninsegna, la edad hace a la calidad
Autodefinido como “caprichoso, extraño y de mal humor ”, Boninsegna llegó con 14 años a las divisiones juveniles del Inter, club del que era hincha desde muy pequeño, Boninsegna había aprendido a amar este deporte a partir de su admiración por Lennart “Nacka” Skoglund, un centrodelantero sueco, que había despuntado en el club especialmente en la década del 50´.
Tras cinco años en las inferiores del Inter, Boninsegna se encontraría igualmente con una noticia que torcería su rumbo, y es que el entrenador más importante de la historia “neroazurra”, Helenio Herrera, no pensaba considerarlo para el primer equipo, echándose culpas con los entrenadores de las juveniles, como Allodi y Neri, aunque la idea redundaba en que no le veían preparado para la Serie A
Fue así que el propio Boninsegna recuerda: “De pronto me encontraba en Serie C con el Prato, en aquel momento jugaba sobre la izquierda, pero luego pasé al Potenza -Serie B- y junto a Bercellino fuimos el mejor ataque de la temporada 1964/65, anotamos 55 goles. Poco a poco había comenzado a centrarme en el terreno y volverme más egoísta”.
Tras cinco años en las inferiores del Inter, Boninsegna se encontraría igualmente con una noticia que torcería su rumbo, y es que el entrenador más importante de la historia “neroazurra”, Helenio Herrera, no pensaba considerarlo para el primer equipo, echándose culpas con los entrenadores de las juveniles, como Allodi y Neri, aunque la idea redundaba en que no le veían preparado para la Serie A
Fue así que el propio Boninsegna recuerda: “De pronto me encontraba en Serie C con el Prato, en aquel momento jugaba sobre la izquierda, pero luego pasé al Potenza -Serie B- y junto a Bercellino fuimos el mejor ataque de la temporada 1964/65, anotamos 55 goles. Poco a poco había comenzado a centrarme en el terreno y volverme más egoísta”.
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miércoles, 30 de marzo de 2011
Lucien Laurent, nace el mito Mundial
Si bien la mayoría de los aficionados del fútbol probablemente no registren el nombre de Lucien Laurent, luego de leer este artículo seguro el mismo quedará en la memoria de más de uno, ya que se trata de quien convirtiera ni más ni menos que el primer gol de la historia de los Mundiales.
Nacido en Saint-Maur-des-Fossés en diciembre de 1907, este futbolista nunca se tomó su deporte favorito como un trabajo, algo consonante con la época en la que se vivía. De hecho, pese a su juventud trabajó desde pequeño en la fábrica automotriz de Peugeot, formando parte, eso sí, del equipo de la empresa.
No obstante, por aquel entonces comenzó a hacerse famoso por sus cualidades para el fútbol, las demostradas especialmente en los terrenos del club CA Paris, motivo por el cual lo fichó el Sochaux en 1930, aunque sin pagarle un centavo por sus servicios. El traspaso le hizo ganar fama a nivel nacional, y consecuentemente el llamado a la Copa Mundial de ese año en Uruguay.
Nacido en Saint-Maur-des-Fossés en diciembre de 1907, este futbolista nunca se tomó su deporte favorito como un trabajo, algo consonante con la época en la que se vivía. De hecho, pese a su juventud trabajó desde pequeño en la fábrica automotriz de Peugeot, formando parte, eso sí, del equipo de la empresa.
No obstante, por aquel entonces comenzó a hacerse famoso por sus cualidades para el fútbol, las demostradas especialmente en los terrenos del club CA Paris, motivo por el cual lo fichó el Sochaux en 1930, aunque sin pagarle un centavo por sus servicios. El traspaso le hizo ganar fama a nivel nacional, y consecuentemente el llamado a la Copa Mundial de ese año en Uruguay.
martes, 29 de marzo de 2011
Leónidas da Silva, el primer crack brasileño
Considerado el primer futbolista brasileño que deslumbró a nivel internacional, este atacante nació en Río de Janeiro el 6 de septiembre de 1913. Comenzó a sobresalir rápidamente por su plasticidad, que a la larga le llevaría a ganarse el nombre de “hombre goma”, y a los 16 años ya era jugador profesional por el Sao Cristóvao.
Tras un corto paso por el Sírio e Libanés, entre 1929 y 1930, llegaría al Bonsucesso, antes de emigrar al fútbol uruguayo, donde se destacaría notablemente- Sin embargo, extrañaba su patria, y el Mundial de 1934 en Italia estaba cerca, motivo por el cual decidió fichar por el Vasco da Gama, de su ciudad.
Con la participación brasileña en la Copa Mundial de ese año, se pensaba en la explosión de Leónidas, pero sus compañeros no estuvieron a la altura, y Brasil quedó eliminado en la Primera Ronda de la competición, aunque el delantero se dio el gusto de anotar el único gol de su combinado en la misma, ante España en Génova.
Tras un corto paso por el Sírio e Libanés, entre 1929 y 1930, llegaría al Bonsucesso, antes de emigrar al fútbol uruguayo, donde se destacaría notablemente- Sin embargo, extrañaba su patria, y el Mundial de 1934 en Italia estaba cerca, motivo por el cual decidió fichar por el Vasco da Gama, de su ciudad.
Con la participación brasileña en la Copa Mundial de ese año, se pensaba en la explosión de Leónidas, pero sus compañeros no estuvieron a la altura, y Brasil quedó eliminado en la Primera Ronda de la competición, aunque el delantero se dio el gusto de anotar el único gol de su combinado en la misma, ante España en Génova.
lunes, 28 de marzo de 2011
Gyula Grosics, revancha eterna
La historia de Gyula Grosics es una de esas que emocionan a cualquier amante del fútbol. Nacido en febrero de 1926 en Dorog, Hungría, este futbolista, por desobediencia del mandato paterno de convertirse en sacerdote, se destacó desde muy joven en el arco de distintos equipos de su ciudad, hasta que fichara finalmente en 1945 por el Dorogi Football Club, actualmente en la Tercera División del Fútbol local.
Rápidamente marcó un nuevo estilo para su posición, ya que tenía la costumbre de adelantarse de la línea del arco, actuando como una especie de libero, dándole mayor libertad a su defensa. Entonces, para 1947 se ganaría su primera convocatoria para la Selección Nacional, además de su pase al Mateoz Budapest, de la capital.
Para esa época, era más conocido por su apodo de “pantera negra”, ya que solía vestir íntegramente de negro; y durante la temporada 1949/50 jugó para el Teherfuvar, antes de pasar al Budapest Honvéd, donde coincidiría con Puskas y Kocsis en lo que a la postre se convertiría en la base de la histórica Hungría del Mundial de 1954, denominada “los Mighty Magyars”, que ya se había hecho con la Medalla de Oro de los Juegos Olímpicos de 1952, disputados en Helsinki.
Rápidamente marcó un nuevo estilo para su posición, ya que tenía la costumbre de adelantarse de la línea del arco, actuando como una especie de libero, dándole mayor libertad a su defensa. Entonces, para 1947 se ganaría su primera convocatoria para la Selección Nacional, además de su pase al Mateoz Budapest, de la capital.
Para esa época, era más conocido por su apodo de “pantera negra”, ya que solía vestir íntegramente de negro; y durante la temporada 1949/50 jugó para el Teherfuvar, antes de pasar al Budapest Honvéd, donde coincidiría con Puskas y Kocsis en lo que a la postre se convertiría en la base de la histórica Hungría del Mundial de 1954, denominada “los Mighty Magyars”, que ya se había hecho con la Medalla de Oro de los Juegos Olímpicos de 1952, disputados en Helsinki.
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